INNOVACIÓN Y GOBIERNO

Por: Margarita Gallardo Cruz

Innovación y gobierno parecieran, en principio, dos conceptos distantes, pero no lo son. En realidad, están caminando en paralelo y buscan liderazgos que tomen las riendas de ambos y encuentren las convergencias que lleven a resolver viejas problemáticas institucionales y sociales, pero ofreciendo soluciones nuevas. Aquí existe un campo amplio para la consultoría y análisis del gobierno, sus acciones y resultados.

La implementación de la innovación consiste en el desarrollo de productos o procesos novedosos que están orientados a la resolución de problemas institucionales o sociales (internos y externos) para lograr satisfacer las necesidades de las personas y mejorar sus condiciones de vida, transformar el entorno (institucional o social) y de las relaciones humanas interpersonales y comunitarias. Aplicar ideas y prácticas que generen valor social, persiguiendo la consecución de políticas públicas que satisfagan mejor las necesidades sociales y, por consecuente, servicios públicos de mayor calidad, mediante la asignación y la utilización de los recursos públicos.[1]  Esta innovación es, sin duda, una oportunidad para los gobiernos deplantearse una estrategia que remueva los obstáculos internos para transformar su cultura, incrementar su capacidad burocrática, fortalecer su legitimidad y la confianza ciudadana e incorporar el conocimiento y el talento existentes (al interior de la institución y en la sociedad civil) para la resolución de problemas, necesidades y crisis sociales e institucionales. En esta era de la comunicación y de la globalización, el actuar público se debe adaptar a la realidad. Se debe generar una dinámica en la que se introduzcan mejoras, se compartan ideas y se tomen las experiencias que que hayan dado resultados positivos en otras latitudes. Los ciudadanos, iniciativa privada, organismos no gubernamentales, y por supuesto gobiernos, tienen esta oportunidad (y responsabilidad) de participar en la tarea de insertar la innovación en la resolución de los problemas públicos. Se necesita confiar, conectar y sumar el conocimiento y el talento existente ya sea individual, colectivo y organizacional. Estamos resolviendo problemas del siglo XXI con las mismas herramientas de hace dos siglos. El poder de adaptación de nuestros esquemas es lo que permitirá resolver las dificultades de hoy, innovarnos como personas para hacerlo como instituciones y organizaciones y en las acciones para dar resultados a las problemáticas sociales.


[1] Recuperado el 20 de octubre de 2016 de: (http://www.inap.es/innovacion-social)

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